Ácido úrico

  • By
  • On 1st julio 2014

¿Qué es la gota?

Es una enfermedad conocida desde la antigüedad que se caracteriza por episodios bruscos de dolor intenso, hinchazón, enrojecimiento, gran sensibilidad al tacto y aumento de la temperatura local en una o más articulaciones debido al depósito de sales de urato en el interior de las mismas.

¿Por qué se produce?

Los cristales de urato se forman cuando los niveles de ácido úrico en la sangre son elevados (hiperuricemia). Aunque la hiperuricemia es frecuente (7% de la población), solamente una minoría llega a formar cristales y padecer gota. La persistencia de la hiperuricemia provoca más ataques, que afectan cada vez más articulaciones. Si mediante tratamiento los niveles de ácido úrico se reducen a valores normales, los cristales se van disolviendo hasta llegar a desaparecer, y con ellos la posibilidad de sufrir nuevos ataques de gota.

Ello se debe a una alteración en el metabolismo del ácido úrico, un producto de la degradación de las purinas, constituyentes a su vez de los ácidos nucleicos, el material genético que se acumula en la sangre (hiperuricemia). Cuando rebasa determinados valores séricos (6 mg/dl para la mujer y 7 para el hombre mg/dl) se va depositando en las articulaciones, tejidos blandos y tracto urinario en forma de microcristales de uratos, que son responsables de la inflamación y el dolor. En la mayoría de los casos, la hiperuricemia causante de la gota se debe a una dificultad del riñón para eliminar el ácido úrico.

¿Por qué afecta a hombres jóvenes?

Es más frecuente en los varones que en las mujeres antes de la menopausia por la protección que confieren los estrógenos, el prototipo de paciente que sufre el primer episodio de gota es un varón entre 30 y 40 años, casi siempre con sobrepeso.

«La gota tiene cierto componente de agregación familiar y probablemente se hereda algún defecto genético que interviene en la eliminación del ácido úrico a través de la orina. Al excretarse peor da lugar a un incremento del nivel de ácido úrico en sangre, que si persiste durante mucho tiempo se deposita en forma de uratos en las articulaciones y tejidos periarticulares y de ahí surge el ataque de gota», explica Mercedes Jiménez Palop, reumatóloga del hospital Puerta de Hierro de Madrid y coordinadora de Gota de la Sociedad Española de Reumatología.

La alimentación

cerveza y ácido úricoLa alimentación influye de forma determinante en el mantenimiento de los niveles altos de ácido úrico en sangre y en la aparición de los ataques de gota. Es fundamental moderar las proteínas de origen animal, salvo los derivados lácteos: «Las personas que toman mucha carne roja, pescados azules, mariscos, caza o vísceras, aumentan la producción de uratos. Sin embargo, se ha visto en diversos estudios que las frutas, verduras y legumbres no influyen prácticamente en la elevación del ácido úrico porque no tienen cantidades importantes de purinas». Por lo que es recomendable seguir una dieta mediterránea, basada principalmente en el consumo de proteínas de origen vegetal.

Con el control de la dieta se consigue una disminución de la hiperuricemia cercana a 1 gr/dl, equivalente a la que se logra con la dosis mínima de la medicación utilizada para rebajar los niveles de ácido úrico.

Además de controlar la alimentación, ha de moderarse el consumo de alcohol y fundamentalmente de las bebidas de alta graduación, que también contribuyen a la hiperuricemia porque disminuyen la eliminación de ácido úrico por la orina. Sin embargo, se ha visto que el vino tinto tomado con moderación no varía mucho los niveles de ácido úrico en sangre, aclara esta especialista. No es el caso de la cerveza, que incluso sin alcohol y a pesar de su origen vegetal, puede ser un precipitante de las crisis, debido a que el lúpulo, su constituyente principal, es rico en purinas, advierte Jiménez Palop.

Incluso los refrescos pueden empeorar esta patología porque llevan fructosa como edulcorante, que incrementa el nivel de ácido úrico en sangre. De ahí que el verano sea una época en la que la gota pueda presentarse con más frecuencia, pues «con el calor se pierde más agua por el sudor y cuando las condiciones de pH e hidratación de las articulaciones se alteran puede desencadenarse un ataque». El sedentarismo, unido a niveles altos de ácido úrico, incrementa el riesgo de aparición del síndrome metabólico (triglicéridos altos, hipertensión arterial e hiperglucemia) relacionado con una mayor incidencia de enfermedades cardiovasculares. Por lo que la práctica de ejercicio junto a una dieta equilibrada permite en algunos casos el control de esta patología.

Fuente: abc.es/salud.

Según el profesor Adolfo Fernández Rodríguez, desde el punto de vista dietético se deberá dar preferencia a los vegetales (con excepción de coliflor y espárragos), al pan y a la pasta, mientras que se deberán restringir las grasas. Se deben limitar o abolir las carnes (caza) y las vísceras, las setas, los embutidos, el cacao y las bebidas alcohólicas (sobre todo la cerveza debido a su contenido en lúpulo). Esto se debe a que estos alimentos son ricos en purinas, que en el metabolismo orgánico se transforman en ácido úrico.

Fuente: Jimena.com

Reumatólogos del Hospital General de Valencia han advertido del aumento de episodios de gota en verano, un problema que sufre el 0,5 por ciento de la población masculina mayor de 40 años, y han recomendado a los afectados evitar el marisco y la cerveza, incluso sin alcohol. El jefe del servicio de Reumatología del centro sanitario, Javier Calvo, ha explicado en un comunicado que para evitar los “dolorosos episodios” que provoca la gota es recomendable beber más de dos litros de agua al día para eliminar el ácido úrico. Además, aconseja no permanecer mucho tiempo sin comer, mantener el peso adecuado y controlar el consumo de alimentos ricos en purinas. La gota se produce por la acumulación excesiva del ácido úrico en el cuerpo, que surge por la descomposición de unas sustancias llamadas purinas. Las purinas se encuentran en todos los tejidos del cuerpo y también en muchos alimentos tales como el hígado, marisco, frijoles, carnes grasas o vísceras de animales, así como en el alcohol en todas sus formas. Según Calvo, se dispone de tratamientos eficaces, pero es “indispensable” la colaboración del paciente para controlar la dieta y en este sentido, ha dicho, “es indispensable evitar que tome cualquier tipo de alcohol”.

“Especialmente hay que tener cuidado en no tomar cerveza, incluso sin alcohol, ya que su contenido en purinas (producto de la descomposición de las proteínas que eleva el acido úrico de la sangre)  influye negativamente en ellos”, ha afirmado.

Fuente: diario de la información.com

 ¿Podríamos entonces afirmar que las cervezas que no llevan lúpulo no son tan nocivas ni perjudiciales para las personas con ataques de gota y que, siempre desde un consumo responsable, son aptas para ser consumidas por esta parte de la población?

Sin ser especialistas en el tema y a partir del análisis de diferentes artículos, nos gustaría dejar una puerta abierta a todos aquellos amantes de tan apreciado zumo que sufren esta dolorosa enfermedad para que, en caso de querer tomar una cerveza, puedan tener la opción de elegir una Gruit. Las cervezas Gruit cuentan con diferentes estilos – Wit, Blond, Amber y Bruin  – elaborados SIN LÚPULO.